Y ya van tres meses.

Carla ya mide 58 cm, 9,5cm mas desde que nació. Pesa un poco mas de cinco kilos y tiene unos ojazos preciosos. Ahora ha descubierto que tiene manos y dedos y se las lleva todo el día a la boca para ver a que saben a cada momento (uhmm sabe a leche). Es muy buena. Desde que tiene dos meses que nos duerme toda la noche del tirón. Nada de bibis matutinos que te rompen el sueño. A las 22h el ultimo bibi y hasta las 9 o 10 no pide otro.

Al princicpio parecía que iba a tener el pelo moreno como su padre, pero a medida que se le cae y le sale el nuevo, este cada vez es mas rubio. ¿Rubia con ojos azules? Hasta que no tenga un año de vida no lo podemos saber seguro.

Ya ha probado algunos nuevos sabores. Un día chupo un poco de manzana, uva, mandarina y naranja. Y ahora recién hemos empezado a exprimir media naranja cada día y se la damos como merienda en un bibi. No es que le llame mucho aun, pero algo vamos avanzando.

Es muy risueña, se pasa el día riendose. Se ríe de mi, de su padre y de los perros. También tiene su genio y es dormilona, si quiere dormir quiere dormir y como no pueda te arma un escándalo memorable. Le gusta dormir con los brazos en alto, tipo “manos arriba, está detenido”, y mientras duerme sonríe.

En fin…ella es Carla.

La princesa de mi ojos, la reina de mi vida, mi niña, mi sol. “Ahora entiendo cuanto me puede llegar a querer mi madre”

Felices 3 meses pitufina.

Compártelo en:
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Meneame
  • MySpace
  • PDF
  • Live
  • Technorati
  • Tumblr
  • Twitter
  • Print
  • RSS

ME HA TOCADO EL GORDO.

¿A qué molaría poder decirlo?

Si, a mi me molaría un montón, pero que va…me ahogo en esas palabras pues a mi me quedan grandes. Lo máximo que me ha llegado a tocar han sido 150 euros en los euromillones. La verdad es que tengo la esperanza de que algún día me toque pero lo veo difícil pues ahora no compro lotería ni nada. Pero que la esperanza sea lo ultimo que se pierda, ¿no? jeje.

En fin, lo que yo quería decir, con este titulo tan llamativo es que yo con tantos millones en mi bolsillo no sé lo que haría. ¿Me volvería loca? ¿Compraría de todo y mas y me lo gastaría en un plis plas? ¿Ahorraría? ¿Trabajaría? ¿Me jubilaría?

Son muchas preguntas, ¿verdad?

Yo creo que primero invertiría, en bolsa, una pequeña, pequeñísima parte. Quizá unos 10 mil euros. Luego a demás, crearía mi propia empresa, una que ya tengo en mente de hace tiempo, pero que mi bolsillo no da para mas allá que imaginarme como sería. Y claro que, con el tiempo, mi empresa llegaría a la bolsa y yo sería la accionista mayoritaria. Me compraría una casa, nada de mansiones, una casa de 200 metros cuadrados, con 500 de jardín, una piscina y un mini campo de fútbol para que Carla y su padre jueguen.Y la piscina climatizada, que me jode no poder usarla en invierno. Y…un mini parque para mi hija. Con una pequeña casita en el jardín para que monte allí sus fiestas de mayor y ahora me las monto yo. Un coche, bonito y barato. ¿Porque barato? Porque los caros salen caros para todo. Consumen mas porque tienen mas caballos y como se me rompa, una pieza de ellos vale 100 veces mas que la de un coche normal. Supongo que sería un jeep. Adoro los Jeeps. Quitaría a mis padres de cualquier gasto que tuvieran, y a mis suegros, y les compraría un coche a cada uno, para que tiren el viejo. Seguiría trabajando en mi empresa, pero primero me tomaría un par de años sabáticos y dejaría en mi puesto (de directiva) a alguien. A parte sería la dueña, claro jeje. Tiraría TODA mi ropa, zapatos, complementos, bolsos…y me lo compraría TODO nuevo. Re-decoraría la casa…nada muy allá. Muebles de merkamueble, o ikea… o algo asi. Guardaría en una cuenta a parte 60 mil euros para Carla. Para la universidad, para su coche, en fin, para su futuro. Me tomaría un par de semanas de vacaciones, todo incluido, con la familía (los tendría que invitar, claro) y otra semana solo Juan, yo y Carla, y los perros claro :) .

Y si ponemos que me ha tocado el GORDO muy GORDO, me siguen quedando millones y millones. Y ¿que cojones hago ahora?.

¿Vosotros que haríais con tantos millones?

Por cierto… ¿Se lo contaríais a la gente o no diríais nada?

Compártelo en:
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Meneame
  • MySpace
  • PDF
  • Live
  • Technorati
  • Tumblr
  • Twitter
  • Print
  • RSS

Los días fueron pasando. Escapada por aquí, paseo por allá, cena en un restaurante mas allí y salidas a factoría mas para allá. Lo teníamos todo. Eramos felices, estábamos enamorados, teníamos dinero y mucha marcha. Yo solía dormir en su casa. Sus padres llevaban ya unos días de vacaciones y mas que le quedaban aun. Nos invitaron a ir con ellos. Y como yo muy vergonzosa no soy, acepté. Un apartamento a pie de playa nos esperaba en Tarragona.

Preparé la maleta. Cuatro trapos me llevé. Y nos fuimos para allí. Durante el viaje me sentía algo nerviosa pero por supuesto no se lo quería demostrar. Llegamos, y yo de los nervios y el parecía estar también nervioso. Yo sonreía y él no paraba de explicarme cosas de su familía para que ya pudiera tener una idea de como eran.

Aparcamos, y un hombre, su padre, nos guía como hacerlo. Me miraba, pero raro. Bueno, eso pensaba yo, hoy día que ya los conozco bien, no me parece nada raro como me miraba jajaja. Bajamos, me presentó a su padre, sonreí y los seguí hasta la puerta del apartamento. Allí estaba su madre, la madre de Juan, la que ya era mi suegra. Y no iba sola. Estaba con una pareja y sus dos hijos. “Madre mi, dónde me he metido” Pensé. Su madre miraba raro también. Y bueno, raro entonces, ahora ya no. Eso si…me miraba de arriba a bajo, hasta llegar a los zapatos y decirme “son los mismo que los míos”. La pareja que iba con ellos muy simpática y sus hijos unos monstruitos.

Subimos al apartamento. Me interrogan. Les cuento tooodddooooo lo que quieren saber. Comemos, hablamos, cenamos, fumamos, paseamos, compramos, charlamos… Todo muy bien.  Ah!! Antes de empezar a la cenar llegó la hermana de Juan, con dos amigas, que se iban de fiesta. Y convencí a Juan para salir de fiesta con ella. Me costó horrores. Mucho. Hoy en día no conseguiría convencerlo, pero entonces, él aun tenía que parecer galante jejje. Así que esa noche nos fuimos a Pacha de la Pineda. No me gustó nada, ni la música ni el ambiente, así que pronto salimos y nos fuimos Juan y yo de paseo por la playa.

Ya era tarde cuando volvimos al apartamento. Y directos a dormir. Yo al menos estaba agotada. Mañana sería otro gran día.

Compártelo en:
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Meneame
  • MySpace
  • PDF
  • Live
  • Technorati
  • Tumblr
  • Twitter
  • Print
  • RSS