Que no! Que estoy harta! No me puedo creer que vosotros lo aguantéis. Estoy cansada de ver trolls en la vida. Gente que solo esta para fastidiar. Gente que vive para ver sufrir a los demás.

Estoy cansada de encontrarme gente que farda de su situación, una situación ficticia i no merecida en caso de que fuera real. Es cierto que los tontos tienen suerte.

Estoy cansada de las palabras mediocres de un grupo de personas que creen saber algo sobre cualquier tema y en verdad no saben nada.

Estoy cansada de que tenga que venir DIOS a decirme como pensar o actuar en la vida.

Estoy cansada de encontrarme come culos que no aceptan que tienen la boca llena de mierda. ¿Y de la gente que aprueba con chuleta?

¿Que hay de los valores? ¿El ganarse algo por su propio esfuerzo? ¿El conseguir tus metas por tus actos no por los pepinos que te has metido en la boca?

Estoy cansada de trolls en mi vida y en la de los demás. Pudríos, morios y sufrid.

Y sobre todo estoy cansada de esa gente que…”Mi bolso es mejor que el tuyo, y mi coche corre mas, y mi hijo saca mejores notas” … ¿Quien decide que es mejor que otra cosa?

Para gustos colores, y que  a ti te guste un coche rojo no significa que sea mejor que mi coche azul. Y que tu vida sea mas “mejor” trabajando de modelo, con un cuerpo 10, conociendo mil chicos y follando con super ricos, no significa que mi vida sea peor. Es mas…mi vida es mia y la tuya me importa una mierda.

MÚSICA:

Rihanna – S&M

Sonique – Sky

White Lies- Bigger than us

La vida o el camino de la vida, nos pone, aveces, en situaciones en las que, por muchas veces que nos encontremos, actuar en ellas se nos hace difícil.

Es fácil reconocer cuando a alguien le caes mal, o simplemente no le importas. Que solo estás en su vida por alguien en común que conocéis, y que solo por educación y por respeto hay un trato de por medio, si no, ni eso.

Te das cuenta de ello, cuando se te evita el saludo, el contacto visual es nulo o pésimo, cuando que tu hables para ellos es como quien oye un coche pasar y cuando solo te hablarán para quitarte la razón en algo. Entonces ahí te das cuenta. De que eres una mota de polvo en su vida.¿Y que haces? Pues disimular, porque si algo te enseñó tu madre es educación.

Por ello tu sigues sonriendo, buscando conversación, mirando y buscando un mínimo contacto y nunca niegas un saludo o una despedida. Pero con el tiempo llega la frustración. ¿Qué habré hecho para merecer este trato? ¿En algún momento hice algo malo? ¿Esto siempre será así? ¿tendré que dejar de quedar con nuestro contacto en común mientras este se vea con él?

Y ahí es cuando sabes que la vida es complicada, una mierda, una mentira. Porque un día te sonríe y piensas que ya está todo arreglado, y entonces contenta vas a entablar conversación y a mitad te corta y ya no vuelves a ver unas palabras suyas dirigidas hacía ti en mucho tiempo.

Suerte que siempre me quedará el móvil. Cojo mi Iphone, abro twitter y me entretengo con mi mundo en el que me contesten o no, no me importa.

Ha llegado el esperado momento. He visto a mi bebé formadito, moviendose, dentro de mi. ¡Que bonito! Ha sido una experiencia realmente encantadora. Me he asustado un poco al oír su corazón tan fuerte, pero ha sido solo un segundo, luego me ha invadido una paz tremenda. Reconozco que he ido con un poco de miedo a la consulta, pues hacía días que no sentía nada, y temía haberlo perdido. Por eso quizá ayer no estaba ilusionada, ni hoy…hasta verlo.

A pesar de que las nauseas ya llevaban una semana sin aparecer. Esta mañana, a causa de los nervios, supongo, al despertar, he tenido unas nauseas y arcadas de lo mas fuertes. Pensaba que me vomitaría encima, pero no. He respirado ondo, he tragado saliva y me he dicho a mi misma “Belén, tu puedes”. Me he vestido, peinado….bla bla bla. A los 10 minutos ya tenía mi cara de “Juan llegamos tarde” mientras le esperaba a que con toda la calma del mundo se pusiera las bambas. No es que sea lento, es que es puntual. Yo soy de las que quiere llegar antes, él justo.

Llegamos, aparcamos, subimos el ascensor. Uf uf….me entran mas nervios. “Belén, tranquila, tu bebé está vivo”. Y Juan me riñe. “No seas pesimista anda” Y ahora llega lo peor. Esperar en la dichosa sala de espera. Y ves barrigas, y niños…y que mal me caen los niños de los demás. Que mal educados están. Niños que chillan, que contestan. Y luego viene una chunga, de esas que seguro que se pinchan y todo, en busca de información. “Dios mio, tener hijos para esto”. Pero no…”Belén, tu hijo no será así” Y me animo un poco mas.

Y como mi cabeza estaba pegada a la pared de la consulta. Oigo los corazones de los niños de las otras mamas. Y me asusto. “Ui Juan, si oigo yo eso así de fuerte me dará miedo”. Y él solo se rie. ¿Porque está tan tranquilo? Pienso mientras observo. Algunas mamas me miran. Si, soy joven, ¿y que?.

-Belén Barroso.

Por fin. Nos toca. “Corre Juan vamos”. Con los nervios me dejo el bolso, doy media vuelta y lo cojo. Entro.

- Belén, desnudate de cintura abajo y sientate.

Me siento, me espatarro. “Ui, que frio esta esto” y espero. Me preguntan cosas tipicas y un poco irracionales. Y allá vamos.

El resto, lo tenéis en imagenes.

(Hoy el bebé estaba dormidito y hemos tenido que sacudirle un par de azotes para que despierte)

*Y al salir vuelvo a estrar tranquila. Emocionada, alegre y con miedo. Conduzco yo de camino a casa y al pasar por baches pienso en mi bebé. Ahora sé que se mueve si me muevo. Pobrecito, cuando llegue a casa me tumbaré en el sofá para que pueda dormir un ratito mas.*