El sábado pasado tuvimos un pequeño accidente con el coche. Al pararnos en una rotonda, al parecer al coche de atrás no le dio tiempo a frenar y nos dio por el culo (literalmente), por suerte, como Juan ya se lo veía venir por el retrovisor, corriendo me agarró y puso la mano en mi barriga. Pero no dio tiempo a mas. Al momento sentí un golpe muy fuerte. Noté como mi cuerpo se movía hacía delante y el cinturón paraba mi movimiento. Y en mi vientre noté como a Carla le pasaba lo mismo, y se chocaba con la parte delantera de mi barriga, pero ella, sin cinturón. El golpe fue tan fuerte que por inercia, nuestro coche chocó con el de delante. Fue un solo segundo, y yo lo recuerdo como si todo hubiese durado 10 minutos.
Al momento Juan ya me había preguntado que tal estaba y yo casi sin pestañear le había contestado que bien, aunque solo fuese por no asustarle, ya que aun no me había dado tiempo a reaccionar. Un momento después ya estaba el saliendo del coche dirigiendose al conductor del coche de atrás. Yo sin pensar en nada también salí, enfadada…pero la vi, una pobre chica mas asustada que nosotros, así que me calmé. Delante, los del coche también bajaron. Eran dos yayos. Pobrecitos. Yo volví a mi asiento a relajarme, empezaba a notar de todo, muy raro, y no podía quitar mis manos de mi barriga para “acariciar a Carla”.
Juan llamó a la ambulancia. Yo eso no lo sabía, si no, le hubiera parado los pies. ¿Porqué? Por vergüenza. Apartamos los coches. La chica lloraba, yo lloaraba y Juan hablaba por teléfono a lo lejos pero sin quitarme la vista de encima a mi y a nuestra niña. Yo calmaba a la chica y los yayos, como su coche no tenía nada “aparente” decían que se iban, mientras acababa de rellanar los papeles del parte. Al rato ya estaba la policía allí, y a lo poco la ambulancia.
Dos ambulancias. ¡Que vergüenza! Y toda la atención hacía mi, y yo con cara de como si no pasara nada. ¡Es que no sabía como reaccionar! Me tocaron la barriga, las costillas, las espalda y me pusieron un collarín. Aparentemente la barriga estaba bien.
- Súbete a la camilla.
- Puedo ir sentada, gracias.
- Ya bueno, tienes que tumbarte.
¿He dicho ya ¡Que vergüenza!?
Y me suben en la ambulancia, y yo solo podía ver el cielo y luego las luces de la ambulancia. Y que mal conducen. Yo he ido mas veces detrás de una ambulancia, pues he sido “socorrista” de Cruz Roja y he hecho muchos servicios y traslados al hospital de pacientes pero…jamás yo siendo la paciente. Que incomodo es ir tumbada en una ambulancia en movimiento. Llegamos al hospital y veo gente que me mira, seguro que pensando que me podría haber pasado. Y yo pensando en Juan. Y Juan buscando aparcamiento con el coche para correr a mi lado. Cuando lo volví a ver a mi ya me habían atendido en ginecología. Todo bien, gracias por preocuparos. Luego me bajaban a trauma y esta vez Juan ya estaba a mi lado.
Tengo contractura muscular en el pecho, por eso me cuesta respirar, latigazo cervical, por eso el collarín, dolor lumbar, por el golpe y dolor en el pecho y la barriga, por el cinturón.
Me dan los papeles, la medicina y para casa. Solo quería llegar a casa, ducharme e irme a la cama. Y así fue.
Hoy, días después aun me duele todo, y aun sigo preocupada por Carla. Pero en fin, se puede decir que todo quedó en un susto.
VIDEOCLIP:
The Offpring – You’re gonna go far
VIDEOVLOG:
El dia de mi muerte.