Por la noche, sola, en mi cama de 90 lo echaba de menos, y aunque me moría de sueño, no podía a penas cerrar los ojos. Dormí con la almohada del viaje, que levemente olía a él. Que dulce aroma. Que recuerdos me daba del viaje y que nostalgia sentía por él.
Por la mañana temprano, volví a la rutina de encender el pc, entre en el chat y ahí estaba. No pude evitar sonreír. Pusimos la cam, para vernos y al verme el también sonreía.
- Buenos días preciosa, ¿lista? En unas horas voy a buscarte.
Y a mi ya me temblaba todo. Me moría de ganas de volver a estar con él. Y es que no iba a ser un día cualquiera. Me iba a su casa, él y yo solos, a pasar allí unos días. A tener una vida con él. A conocerle mejor en las largas noches.
Esa noche cenamos en su casa. Y al rato vino Mervin, un amigo suyo, a buscarnos para ir al cine. No recuerdo que película vimos, no le presté mucha atención, solo me dejaba llevar al ir acariciando su mano. Mientras con la otra comía palomitas, claro. Después, ya tarde y de noche, siendo una cálida noche de verano decidimos irnos a Factoría, un garito de Terrassa que Juan solía frecuentar. Un garito un tanto roñoso, pensé al entrar. Claro, yo acostumbrada a discotecas pijas. Allí la gente me miraba. Todos conocían a Juan y no estaban acostumbrados a verle con una chica (o eso decía él). Juan los miraba con la cabeza bien alta. A mi eso me hacía sentir especial, pero a la vez me sentía abrumada con tanta mirada. Me presentó a mucha gente, hasta me dedicó una canción. Bueno, en realidad le pidió a su amigo dj que pusiera una canción que él sabía que yo querría bailar para que me moviera. Vamos que fue él quien disfrutó. Porque hoy me dice que le encantaba verme bailar. Que le gustaba mi forma de moverme y a mi como me miraba cuando yo lo hacía.
Allí me moví, me reí, bebí y disfruté…. y esa noche fui suya. Esa noche dejamos de ser dos para ser uno. Para tener un solo camino.
Yo me armé de valor. Yo quería a Juan para mi, para siempre y no quería olvidarme nunca de él. No quería que solo fuese un amor de verano, o de una semana o quien sabe que.
- Quiero ser tu chica y no una mas- le dije sin cortarme.
- Lo eres desde el primer día- me dijo.
Sonreí. Le besé. Me besó. Seguimos besandonos, pero recordamos que estaba Mervin, y paramos. Pobre, estaba ahí mirando la gente, haciendo ver que no pasaba nada. Vamos, lo típico de un aguantavelas jejeje.
- Pero, yo quiero una fecha. – Le dije.
- Pues el primer día que nos vimos- me dijo.
- No, porque yo no lo sabía, ponemos hoy 1 de Agosto, que me gusta.
- Hoy ya es día dos princesa.
- Pfff día dos es muy feo, por tres horas…bahh, mejor día uno.
Y así fue, aunque hacía tres horas que ya era día dos y no día uno…desde entonces celebramos nuestro aniversario el día uno de Agosto.
Un rato después volvimos a casa. Como habíamos ido con el coche de Mervin él nos trajo. Y… ¿sabéis lo típico de las películas de entrar por la puerta de casa besandose apasionadamente? Pues eso…y así, la noche fue larga y mágica.