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Archive for diciembre, 2011

Ella -Capítulo 12-

dic-14-2011 By Belén Barroso Carreño

Y así fueron pasando los días y las noches. Noches de pasión y amor y días de risas, juegos, miradas y paseos.  Me dediqué a enseñarle cada rincón de mi pueblo. Quizá no le importaba nada, pero yo disfrutaba con ello.

Al final, el tenía que volver al trabajo y decidimos iniciar nuestro viaje de vuelta a casa. Me llevó de nuevo de recorrido por todos mis familiares, que no son pocos, para despedirme, como siempre, hasta el año siguiente…y con la almohada en el coche, la ropa y todos esos recuerdos de nuestro primer viaje, encendió el coche y empezamos a conducir. Esta vez empezamos el viaje de noche, sobre las 9, para no pasar tanta calor en el viaje.

Del viaje de vuelta recuerdo las sonrisas, las fotos, las miradas, las palabras. Palabras tiernas e incluso besos. Me alegró averiguar que al menos, no fue solo en el viaje, aunque el viaje seguía…ya estábamos dentro de Cataluña cuando me volvió a besar, por lo que…ya no estábamos de viaje jeje.

Cuando aun estábamos en zaragoza, que yo ya llevaba desde Madrid durmiendo, por lo menos, él paró a dormir. Y justo me desperté…pobre, porque no le dejé dormir. Paramos a comer. Bocadillo de tortilla. Él se quejaba de que tenía sueño, pero yo no quería dormir ahí a la vista de cualquiera, así que seguimos nuestro camino.

Me dejó llevar su coche, después de insistir mucho para que él pudiera descansar. Pero a la media hora tuve que devolverselo, el muy tonto no durmió nada. Estaba mas pendiente de lo que hacía con su coche que de otra cosa. Aunque hoy me reconoce que conduzco genial y que estaba despierto por incomodidad de dormir en el coche.

Y al fina, ya sobre las 12 del mediodía llegamos a casa, a mi casa. Entré y él me ayudó a llevar la mochila y la almohada. Mi madre me recibió.

- Hola mama, me muero de sueño…ah!! Él es Juan, el chico con el que me he ido de viaje.

Juan estaba muy rojo y con unas ojeras que le llegaban al suelo.

En mi habitación le sonreí, me dio un pequeño beso y se fue, no sin antes decirme que luego charlábamos.

A mi el corazón me latía a 200 por hora. Notaba la sangre recorrer todo mi cuerpo con mas fuerza que nunca. Se iba… y ya lo echaba de menos.

Durante el viaje él me contó que el día siguiente sus padres se iban de vacaciones 15 días y que tenía la casa para él solo. Me dijo si quería pasar unos días allí con él. Y por supuestisimo no me negué.

Yo no dormí. Quedé con mi amigo Ángel para contarle todo con TODO detalle. Él si dormía. Pobre.

No sin antes enviarme un mensaje. “Te echo de menos”

Posted in: Mi real y bonita historia de amor
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Puta mentira

dic-8-2011 By Belén Barroso Carreño

Me he dado cuenta de que no estoy usando este blog como yo quisiera, que lo que empezó siendo un proyecto donde contar mi vida, donde expresarme libremente, se ha convertido en una restricción, que ni aquí cuento lo que siento. Que aquí solo me limito a publicar lo bonito de la vida y lo bien que me van las cosas. Pero… ¿Cuando me levanto con ganas de mandarlo todo a la mierda que? ¿Cuando solo tengo ganas de llorar que? ¿Y si me apetece enfadarme con el mundo? Supongo que hasta estaréis sorprendidos de ver una Belén así. Pero no todos son flores en mi vida y alguna vez, por un motivo u otro, cae una lagrima por mi mejilla y la seco deprisa para que nadie me vea llorar, ni tu ni los que se supone que me quieren. Finjo ser otra persona porque ya me da miedo ser quien soy. Me da miedo decir que no me gusta algo, o que no lo veo bien así, me da miedo contar por aquí que me cae mal cierta persona o que hoy no tenia ganas de vivir.

Y hoy, quiero empezar a cambiar esto. Ahora estoy llorando, sola. Carla duerme, aunque hoy me ha costado porque la pobre está con gases, y Juan duerme, porque ha tenido un mal dia. Y yo, sola llorando. Porque nadie piensa en mi. Nadie entiende que he pasado 9 meses súper hormonada. Y que he pasado por un parto, que aunque llevara epidural, lo pasé mal, y que ahora estoy recibiendo nuevas sensaciones con Carla, y que sigo hormonada, y que la gente me agobia en como hacer las cosas, y que solo tengo ganas de llorar a veces y otras de reír mucho. Y que todo es una mierda, y que si no fuera porque mi amor por Carla es incondicional y ella me salva de todo, estaría hundida.

Y es que necesito irme a la cima de una montaña, donde casi no queda oxigeno y parece que con la punta de los dedos puedes tocar el cielo, donde las nubes están bajo tus pies y donde el aire es frío y tranquilo y GRITAR.

Nadie me ha preguntado que tal estoy, ni porque mi sonrisa, a veces, parece fingida.

Y lo siento pero es mi blog, y en él quiero escribir lo que quiera sin restricciones y sin miedo a lo que puedan pensar los demás.

Un puto mal dia, lo tiene cualquiera.

Posted in: Mi diario
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Ella – Capítulo 11-

dic-6-2011 By Belén Barroso Carreño

Las mujeres nos damos cuenta si un hombre merece la pena tras verlo jugar con un niño pequeño.

Juan juagaba con David, que en aquel entonces tenía un año y poco más. Lo cogía y le daba besos, le hacía pedorretas en la barriguita, le daba charla y juerga y le preguntaba mil y una cosas a lo que él sólo respondía, “Eing?”. A mí se me caía la baba.

Tengo que admitir que tengo el instinto maternal por las nubes quizás des de que la edad del pavo se marchó de mi vida. Así que ver a Juan jugar con un bebé me hacía perder un poco los papeles. Se me pasó por la cabeza, en un arrebato de locura, pedirle que me hiciera un hijo ya, pero el hecho de esperar nueve meses me hizo echarme atrás.

En cierto momento de aquel día, mientras yo me bañaba con la manguera en el patio jugando con David, e intentando que no llorara cuando sacaba escasos segundos la manguera de encima de su cuerpo y la enfocaba a mi para yo sofocarme el calor, Juan se acercó a bañarse también y jugamos con nuestras miradas.

-          Que mala que es tu tita eh David? – Decía Juan

Más tarde, aún jugando con David, Mirian debía de estar muy contenta por ello, sentados en el sofá, Juan y yo tuvimos un cruce de miradas mientras mirábamos a David que quizás para otro hubiera sido el detonante para salir corriendo.  Fue de esas miradas en las que se dicen más cosas que en mil palabras, de esas que hablan de…cómo dice él ahora:

“Yo quiero uno contigo”

Y con juegos llegó la noche.

Juan y Juan (novio de Mirian) fueron a comprar unos Frankfurt al bar del pueblo. Mirian y yo nos bebimos unas cervezas esperando.

Tardaron bastante y al llegar, cuando Juan fue a la habitación a dejar las llaves del coche, fui detrás de él, y con los brazos cruzados, le miré y le dije:

-          Donde has estado que has tardado tanto?

Se tronchó como jamás lo había escuchado. Parecía una discusión de matrimonio, y así entre risas acabó.

Cenamos y fuimos a la cama. La noche empezó con sexo.

Posted in: Mi real y bonita historia de amor
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