Belén Barroso Menu

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Amor y sexo.

– Y ahora es cuando tu te largas.

– Y si no quiero..¿que? Vuelvo a repetirte que tu no mandas en mi.

Esas fueron sus últimas palabras. Mireia sentía que su vida había acabado, y aunque le dolían sus propias palabras, había necesitado decirlas. Ahora vivía una vida que ella llamaba emocionante. Siempre había sentido que junto a Jorge estaba atrapada y que vivía en la rutina. Ahora vivía sola, casada con su trabajo y amaneciendo cada día con un tio diferente. Cada noche en un lugar distinto. Se sentía radiante y atractiva. Jorge con el tiempo encontró una chica que hizo que Mireia pareciera una mentira. No tardó en enamorarse. A traves de amigos en común, Mireia no tardó en enterarse. Y aunque amaba su vida, ahora que Jorge amaba a otra, ella sentía que aún le quería. Intentó contactar con él y él le abrió sus puertas. Todo mientras Clara, su actual pareja trabajaba. Jorge y Mireia tuvieron varios encuentros sexuales. Clara no tenía ni idea. Con todo ello Mireia se crecía mas y mas. Sabía que podía tener a cualquier chico bajo sus pies. Y lo mejor de todo, es que seguía teniendo a Jorge pero sin ataduras.

Fueron pasando los meses. Jorge seguía con Clara. Y Mireia seguía teniendo lo que quería. Una noche de Octubre, Clara se marchó de cena con las amigas, a lo que Jorge llamó a Mireia para quedar. Eran pasadas las 2 de la mañana y Jorge recibió una llamada. Clara estaba en el hospital. Miró a Mireia, la besó y se fue corriendo en busca de Clara. Al llegar nadie le decía nada. Mientras Mireia se retorcía de la envidia y pensaba si por ella hubiera echo lo mismo. Sabía que muchos chicos harían por ella lo que fuese, pero lo quería a él. Lo de Clara fue un susto. Unas noches en el hospital, alguna que otra contusión y para casa. Jorge estuvo día y noche cuidando de ella. Mireia insistia en quedar con él, pero él le daba largas.

Una noche, Jorge al llegar a casa después del trabajo, encontró una nota en el salón.

“Jorge cariño, me quieres, lo sé y te quiero, pero no puedo mas ser la otra. Vuelve con Mireia. No me busques. Cuidate”

Nada mas, solo algún armario vació. Corrió a llamarla, pero se había cambiado el número. Jorge se encerró en si mismo varias semanas. Con el tiempo volvió con Mireia, está vez como pareja de echo. Fuero pasando los meses y Jorge seguía sin saber nada de Clara. La relación con Mireia se iba apagando y cada vez veía mas defectos en ella. Se daba cuenta de lo que tuvo y perdió por un poco de sexo. Clara era ideal, pensaba. Y la dejó escapar. Mireia y Jorge no tardaron en dejarlo. Ella encontró otro pardillo con quien follar y el se marchó a vivir fuera. Recordó un pueblecito del que siempre hablaba Clara. Y se marchó.

No, allí no encontró a Clara. Nunca volvió a ver a Clara. No todos los finales son bonitos, ni la vida lo es. Supongo que con los años Jorge encontraría una chica que le haría feliz y se casaría y tendría hijos, igual que la puta de Mireia. En cuanto a Clara…fue feliz siempre.

Relato de elabismo.es

  • Tammy

    Este no lo había leído, pero es precioso, me encanta. Es una forma sencilla de reflejar la absoluta estupidez del ser humano, nunca tenemos bastante y con la tontería acabamos perdiendo lo mejor de nosotros. Me ha encantado Belén 🙂 Un beso!

  • Belén Barroso Carreño

    Gracias @tammy eres un sol con tus comentarios 🙂

  • Ivan

    Está genial!! Y muestra la realidad en la vida de bastantes personas! No se saben valorar ciertas cosas cuando se tienen.

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