Mamás al parque.
Ser madre es complicado.
Estaba poniendo la sudadera a Carla para ir a pasear. Aunque estos días atrás ha hecho mucho calor y parecíamos ya estar en verano, hoy se ha levantado un aire frío. Ya habíamos paseado hacía 5 minutos, pero también con los perros. Es mas, habíamos salido para que los perros hicieran sus necesidades y corrieran un poco por el campo. A todo esto Juan está trabajando, por lo que Carla tiene que acompañarme a todo. Esta vez dejo los perros en casa y me dispongo a salir de paseo con Carla.
Son las 17.30h por lo que el parque de aquí al lado está lleno de mamis y papis. Y mientras paseo hacía allí pienso: “Va Belén, hoy tienes que hacer amigos”. Y a lo lejos veo el parque y veo todos los grupitos. Niños en los columpios y un padre jugando con ellos. Madres en los bancos hablando mirando de reojo a esos pequeñines que corren por el césped. Padres jugando a basquet con sus hijos. Una madre corriendo tras la niña que tiene pinta que se va a caer en cero coma… y yo. Yo y Carla, solas, mirando al horizonte. La miro, me mira…y parece que me diga “vamos mamá, tu puedes”.
Me acerco, los miro, me miran, me acobardo y sigo adelante. Jolines, que difícil es esto de hacer nuevas amistades. A demás, que todas esas mamis y papis del parque tienen mínimo 10 años mas que yo. Pensarán que soy la niñera – pienso.
Mientras doy la vuelta a la manzana me digo a mi misma “Tú puedes cobarde”. Vuelvo al parque, lo rodeo, veo un hueco vacio y me siendo. Disimulo. Saco a Carla del carrito, saco el zumo, le pongo el babero y le doy a beber. Algunos me miran, pero no dicen nada. Les saludo con un gesto de cabeza, algunos me lo devuelven otros igual ni se dan cuenta.
Que sola me he sentido. He pasado hasta vergüenza.
Pasa cerca de mi una madre que corre tras su hija. Muy pequeña, haría escasos días o semanas que aprendió a caminar. Y me armo de valor.
- Que tiempo tiene?
- 16 meses- me dice.
- Que bien, y desde cuando camina?
- Desde que tiene un año.
- Que guapa es- le digo.
- Y la tuya?
- 6 meses casi 7.- le digo
- Es un bebé todavía.
Nos sonreímos, y miramos a su hija alejarse medio corriendo. Hablamos de ella, de lo que un bebé te hace hacer. Nada, dos frases. Me siento incomoda. Pongo a Carla en el carrito, digo Adiós y me voy.
Soy madre, si, pero sigo siendo una niña y con esa gente, parece que no pego.


