Belén Barroso Menu

Relatos cortos

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El albornoz

Los vellos de su fina y blanca piel se iban erizando mas y mas a medida que el tiempo corría. El agua de la ducha ya caía. Se había dejado el horno encendido y desnuda corrió a pararlo. Las ventanas estaban abiertas de par en par. Ni se fijó. Puede que alguien en ese momento la viera, pero a ella no le importaba. Cuando volvió al baño, se sentó sobre el bidet, pensando si ducharse o no. Se había duchado ayer, y tampoco iba a hacer nada importante hoy. A demás el vivir sola y no tener pareja hace que no tengas que cuidarte tanto para estar por casa. El lavabo empezó a empañarse en vaho. Miró el albornoz que colgaba del perchero. Azul. El suyo se lo había llevado él. Ella tenía el de él.  Se querían. Pero se dejaron. Y quisieron recordarse. Finalmente decidió meterse en la ducha. Se quedo 15 minutos bajo el chorro de agua, con los ojos cerrados y las manos apoyadas en la pared. Pensando. Recordando. Llorando de tristeza aunque nadie lo sabría nunca, pues sus lágrimas se confundían con el agua que corría por su cuerpo.

Mientras tanto, Lucas, él, en la calle, con toda la ropa en el coche, pese a llevar un mes sin ella, sin vivir allí, sin compartir cama con ella. Pensaba. Recordaba. No lloraba, pero se entristecía. La amaba. Pero la dejó. Se marchó. Aún tenía llaves. No estaba muy lejos de allí. Bajo del coche y corrió. Sin llamar, sin avisar, sin ruido apenas. Entró. No dijo nada. Se desnudo.

Sofía seguía en la ducha. Sola.

Lucas entró al lavabo. Ella ni lo escuchó.

Él abrió la puerta de la ducha. Sofía se giró, se asusto, chillo. Lucas la abrazó. Se besaron.

Los minutos fueron pasando y ellos seguían bajo el agua, desnudos, abrazados.

Sofía salió de la ducha. Se tapo con la toalla. Le cedió el albornoz a él.

–          Coge tu albornoz y vete. Esta vez no quiero nada tuyo.

Y al rato, Sofía volvía a estar sola.

Relato de elabismo.es

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En menos de un minuto

A causa de un nervio incontrolado me encontraba sin tabaco. Había agotado los últimos 7 cigarros en cuestión de 20 minutos. El tiempo que tardaba en llegar a casa con el coche.

Me encontraba a unos quilómetros de distancia de una muerte segura. Pero continué. Esperaba que al llegar, ella, se hubiera cansado de esperar  se hubiera marchado. Los escasos pasos que me separaban de la puerta de entrada a casa se me hicieron eternos. Por mi cabeza pasaba todo tipo de finales. Ninguno bueno.

Algunas veces soñaba que mi vida era distinta y mi final diferente. Pero solo soñaba.

Pretendía ser consciente de aquello que estaba a punto de pasar. Había imaginado un millón de sucesos casi imposibles de pasar, a cada cual peor que el anterior.

Ninguno supero lo sucedido. Abrí la puerta y en menos de un minuto se acabó. Pude ver pasar delante de mi, todo lo que había vivido antes. Todas las sonrisas que me consiguió robar. Aquella tarde saliendo del cine por las risas. Aquel día corriendo con el coche. Aquella mañana buscando formas a las nubes. Aquella noche haciendo el amor. Aquellos besos robados. Las caricias eternas. Las duchas calientes… Lloré. Pero nadie lo noto.

En menos de un minuto todo acabó. Y me quedé sola. Sin saber que hacer. Sin tabaco. Con el rimel corrido. Y mis labios cortados.

Todo acabó. Y sin darme cuenta, ya no estaba allí. Me perdí.

  • Nyya

    Hace 5 dias vivi algo así, es lo peor, en solo un minuto, se acabó todo sin apenas imaginarlo minutos antes…

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La sonrisa perdida…

Cansado de trabajar, Toni se dirigía a su casa en su Mercedes negro. Llevaba con él un ramo de flores de lirios blancos, 13 en concreto. De fondo sonaba “Turn the page” de Metallica, aunque él no le prestaba demasiada atención pues solo pensaba en la noche anterior. El tiempo que pasaba de casa a la oficina eran 43 minutos exactos si no pillaba ningún atasco. Hoy le parecía mas eterno de lo habitual. Tenía miedo y ganas. Si, se moría de ganas. Aparcó el coche en el garaje y esperó unos segundos, se quedó mirando el ramo y piensó para el mismo “Adelante Toni”.

Abre la puerta.

– Cariño, estoy en casa.

Pero nadie contesta. Camina por cada rincón buscando a su querida esposa. De la cocina al comedor y después a la planta de arriba. Finalmente la encontró. Marina se encontraba en el baño, dándose un baño de espuma con los cascos de Ipod y este a un volumen alto. Los ojos los tenía cerrados. Toni se quedó mirándola. Reseguía cada parte de su cuerpo con sus ojos e imaginaba lo que había debajo de la espuma. Se acercó a ella. Le beso dulcemente en los labios. Marina se asustó y el cayó al agua.

Toni y Marina dentro de la bañera, el baño lleno de agua, el Ipod todo mojado, solo había quedado intacto el ramo. Toni se reía, la miraba y se reía. Marina en cambio estaba enfadada. Toni pensaba “¿Seguirá enfadada de la noche?”

– Toma Cariño, te traigo un regalo.

– ¿Y crees que con un ramo lo arreglas todo?

– Lo he traído porque he querido, no en consecuencia a nada.

– Apartaté, que mira como lo has puesto todo, y encima me quedo sin Ipod…te has lucido Toni.

Toni la quería en lo bueno y en lo malo. Así que lo soportaba. Pero a menudo se preguntaba si ella también la quería.

Marina al acabar la ducha se acostó a la cama.

Toni cenó solo. Y se acostó solo. Marina estaba con él en la cama, pero estaba girada, en una punta, sin decir nada.

Al despertar Marina, Toni ya no estaba.

Al lado una nota.

“Cariño, sabes que  te quiero y que eres mi rayo de luz de cada mañana aunque el día esté nublado. Me casé contigo y decidí estar en lo bueno y en lo malo. Y así lo haré. Te vuelvo a dejar el ramo con 13 lirios, 13 porque son las horas que paso sin ti y cada uno es un pensamiento. ¿recuerdas nuestra luna de miel, cuando se rompió el tanga que te quité tan efusivamente? Pues ese es un lirio… y así cada uno de ellos. Sé que no eres así. Yo me casé con una Marina alegre. Hay que aprender a ver el lado bueno. Abajo en el salón tienes un nuevo Ipod…siento haberlo mojado ayer. Trabajo duro para poder hacerte feliz con lo material y llego a casa lo mas rápido que puedo para hacerte feliz en lo demás…solo espero ver al llegar una sonrisa. En el armario está tu vestido rojo escotado, aquel que tanto me gusta…si, el que llevabas el primer día que te vi, se que lo creías perdido, pero con una foto tuya mandé a que me lo hicieran. Pontelo que esta noche tengo una sorpresa, solo quiero una sonrisa.”

¿Porque hay gente que se enfada por tonterías? Hay que reírse aveces de la vida, de lo malo y lo bueno. Con una sonrisa todo se lleva mejor. Marina esa noche estuvo esperando y esperando. Toni no llego. Quería llegar pronto a casa y no llegó. Marina ahora ya no sonríe.

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Spotify >> Antonio Orozco- Pasó

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