Te odio.

Odio tus mentiras, tu forma de ser, la manera con la que me miras, como me tratas, como piensas. Odio tus labios, tus manos, tu pelo y tu barbilla. No me gustas. Me das asco. Odio tu manera de comer y el ruido que haces cuando tragas. Odio tu orgullo, tu risa, tu olor y tu prepotencia. Odio haberme enamorado de ti y sentirme como una mierda a tu lado. Odio que me cohibas y que parecer mas tu criada que tu mujer. Odio haberme casado contigo y haberlo echo sin estar segura. Odio sentirme insegura, fea, infeliz y triste a tu lado. Te odio, ¿te enteras? Eres lo peor. No hay día que pueda ser feliz a tu lado.

La vida se acaba, algún día moriré, y menuda mierda de vida tengo. Casada con alguien que no me quiere o que su forma de querer es de una manera que no logro entender. Me pegas, me insultas, me gritas, me desanimas en cualquier actividad que quiero hacer. Te odio. Odio en quien me has convertido. Ya no me río ni pienso por mi misma. Ya no soy feliz.

Me enamoré de alguien que ya no existe. Vivo con un desconocido que no se da cuenta que está rompiendo una vida. Que no solo matando se mata, y que no solo diciendo te quiero se ama.

Yo estoy contra el maltrato de la mujer, del hombre, de los animales, …

Yo estoy en contra de no dejar vivir.

Belén Barroso.

Desde que soy madre, cada día me doy cuenta que, excepto para mi hija, cada día importo menos.

Ahora me paso el día oyendo frases como:

- Cuidado con el coche, no corras.- (¿es que antes podía correr y matarme?)

- Ten cuidado no te caigas- (Lo dicen porque llevo a la niña en brazos, porque si no… me puedo caer que no pasa nada.)

Digo: – Estoy pillando un resfriado y me encuentro fatal. + Cuidado no se lo pegues a la niña. (A mi que me den)

Si es que soy una mierda. Y ya no solo por mi, si no por todas las demás mamis. Dejad ya esas chorradas. Seguimos siendo personas y mujeres a demás de madres. Luego dicen que muchas mujeres entran en depresión tras el parto. Y es culpa de esa gente que entonces deja de lado a esas mujeres para solo centrarse en el bebé recién llegado.

Soy persona, y padezco y siento igual que antes. Por supuesto que ahora delante y encima mío SIEMPRE estará mi hija, pero yo también me puedo poner mala, o también puedo sufrir por algo.

Y lo digo en nombre de todas esas mujeres OLVIDADAS por los demás al convertirse en madres.

Y ya van tres meses.

Carla ya mide 58 cm, 9,5cm mas desde que nació. Pesa un poco mas de cinco kilos y tiene unos ojazos preciosos. Ahora ha descubierto que tiene manos y dedos y se las lleva todo el día a la boca para ver a que saben a cada momento (uhmm sabe a leche). Es muy buena. Desde que tiene dos meses que nos duerme toda la noche del tirón. Nada de bibis matutinos que te rompen el sueño. A las 22h el ultimo bibi y hasta las 9 o 10 no pide otro.

Al princicpio parecía que iba a tener el pelo moreno como su padre, pero a medida que se le cae y le sale el nuevo, este cada vez es mas rubio. ¿Rubia con ojos azules? Hasta que no tenga un año de vida no lo podemos saber seguro.

Ya ha probado algunos nuevos sabores. Un día chupo un poco de manzana, uva, mandarina y naranja. Y ahora recién hemos empezado a exprimir media naranja cada día y se la damos como merienda en un bibi. No es que le llame mucho aun, pero algo vamos avanzando.

Es muy risueña, se pasa el día riendose. Se ríe de mi, de su padre y de los perros. También tiene su genio y es dormilona, si quiere dormir quiere dormir y como no pueda te arma un escándalo memorable. Le gusta dormir con los brazos en alto, tipo “manos arriba, está detenido”, y mientras duerme sonríe.

En fin…ella es Carla.

La princesa de mi ojos, la reina de mi vida, mi niña, mi sol. “Ahora entiendo cuanto me puede llegar a querer mi madre”

Felices 3 meses pitufina.