Desde que soy madre, cada día me doy cuenta que, excepto para mi hija, cada día importo menos.

Ahora me paso el día oyendo frases como:

- Cuidado con el coche, no corras.- (¿es que antes podía correr y matarme?)

- Ten cuidado no te caigas- (Lo dicen porque llevo a la niña en brazos, porque si no… me puedo caer que no pasa nada.)

Digo: – Estoy pillando un resfriado y me encuentro fatal. + Cuidado no se lo pegues a la niña. (A mi que me den)

Si es que soy una mierda. Y ya no solo por mi, si no por todas las demás mamis. Dejad ya esas chorradas. Seguimos siendo personas y mujeres a demás de madres. Luego dicen que muchas mujeres entran en depresión tras el parto. Y es culpa de esa gente que entonces deja de lado a esas mujeres para solo centrarse en el bebé recién llegado.

Soy persona, y padezco y siento igual que antes. Por supuesto que ahora delante y encima mío SIEMPRE estará mi hija, pero yo también me puedo poner mala, o también puedo sufrir por algo.

Y lo digo en nombre de todas esas mujeres OLVIDADAS por los demás al convertirse en madres.

Y ya van tres meses.

Carla ya mide 58 cm, 9,5cm mas desde que nació. Pesa un poco mas de cinco kilos y tiene unos ojazos preciosos. Ahora ha descubierto que tiene manos y dedos y se las lleva todo el día a la boca para ver a que saben a cada momento (uhmm sabe a leche). Es muy buena. Desde que tiene dos meses que nos duerme toda la noche del tirón. Nada de bibis matutinos que te rompen el sueño. A las 22h el ultimo bibi y hasta las 9 o 10 no pide otro.

Al princicpio parecía que iba a tener el pelo moreno como su padre, pero a medida que se le cae y le sale el nuevo, este cada vez es mas rubio. ¿Rubia con ojos azules? Hasta que no tenga un año de vida no lo podemos saber seguro.

Ya ha probado algunos nuevos sabores. Un día chupo un poco de manzana, uva, mandarina y naranja. Y ahora recién hemos empezado a exprimir media naranja cada día y se la damos como merienda en un bibi. No es que le llame mucho aun, pero algo vamos avanzando.

Es muy risueña, se pasa el día riendose. Se ríe de mi, de su padre y de los perros. También tiene su genio y es dormilona, si quiere dormir quiere dormir y como no pueda te arma un escándalo memorable. Le gusta dormir con los brazos en alto, tipo “manos arriba, está detenido”, y mientras duerme sonríe.

En fin…ella es Carla.

La princesa de mi ojos, la reina de mi vida, mi niña, mi sol. “Ahora entiendo cuanto me puede llegar a querer mi madre”

Felices 3 meses pitufina.

Ayer leí en un blog una entrevista a una chica que como yo, a demás de ser madre, también es bloguera. La verdad es que no suelo leer entrevistas, pero esta me llamo la atención. Pero cuando acabé de leerla, como que me enfadé.

¿Cuando vamos a dejar de decir “las cosas son así” y empezaremos a decir “a mi me parecen así”?

Me pongo a leer y descubro que esa chica y yo tenemos muchas cosas en común. Somos jóvenes, madres, con pareja, piso propio, blogueras, … y ya está, ahí se queda la cosa. Luego sigo leyendo y me doy cuenta de que habla de la maternidad como si ella lo supiera todo. Dice; “la maternidad no es un mundo de color de rosa, está llena de cacas, noches sin dormir, preocupaciones”.  Y se sigue quejando.

Y me molesta leer eso. Mejor que diga “Para mi la maternidad no es un mundo de color de rosa”. Porque cada uno lo ve de una manera y que tu lo veas así no significa que otra lo tenga que ver asi. ¿No os habéis parado a pensar nunca si realmente lo que yo veo rojo es rojo también para ti? Es decir, puedo estar viendo un distinto color, pero llamarle igual, porque a mi de pequeña me enseñaron que cuando viera ese color, le tenía que llamar rojo. Es difícil de pensar, lo sé, pero es posible. Es mas, creo que es súper posible. Es mas, creo que es cierto. Pues lo mismo con la maternidad. Por ejemplo:  Para mi, es un mundo igual que el de antes, pero distinto. Es como cuando cambias de la primaria al instituto. Hay cambios, claro, diferentes profesores, diferente lugar, diferentes compañeros y diferente método de estudio. Pero igual vida, igual persona, igual lugar donde duermes…¿no?

Mi vida, casi es como antes. Sigo saliendo con mis amigas, con mi chico, con mis padres…solo que ahora conmigo viene Carla. Mi bolso a pasado de ser solo para el monedero y las gafas para llevar pañales, mudas de recambio, bibis, leche, cremas, colonias, toallas, sonajeros, etc, mi horario a pasado a ser el suyo, mis horas de comer a las horas que ella no come, y mis paseos con los perros ahora son con los perros y ella. Pero sigo comiendo, durmiendo, paseando, saliendo, riendo, soñando, … sigo igual. Mi vida es la misma.

¿Cuando te compras un coche también dices que ahora tu vida está llena gases, gasolina, puertas, asientos…?

Pues eso… Solo digo que dejemos de decir “Esto es así” para decir “Yo lo veo así”.

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