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La historia de mi segundo parto

Viernes a las 22 horas, estamos Juan y yo viendo en el sofá cama de su despacho la película Everest y empiezo a notar alguna contracción mas molesta que dolorosa. La verdad es que no le doy mucha importancia, pues a pesar de ser 6 de Noviembre y pasar  2 días de mis 40 semanas de embarazo, llevo desde el 1 de noviembre con contracciones leves a varias horas del día sin que estas lleguen a nada. Así que ni me las apunto en la app del móvil que me bajé el mismo día uno de madrugada con las primeras contracciones. Estoy como desmotivada.

Va pasando la noche, seguimos viendo la película pero yo ya no me entero de nada. Contracción tras contracción y cada vez mas fuertes. Juan me insiste en ir al hospital, pero le digo que no. Con Carla me pasé 5 horas con contracciones fuertes antes de ir al hospital y aun así me dijeron que aunque estaba a punto de ponerme de parto, aun no lo estaba realmente. Así que me negaba a ir al hospital para que me mandaran para casa. Pero pasan un par de contracciones mas y esto ya duele mucho. Un dolor que no recordaba para nada. Un dolor mucho mas fuerte.

A Juan le brillan los ojos cuando le digo que es hora de ir al hospital y mientras él todo contento prepara todas las cosas y llama a mi madre para que venga a casa a cuidar de Carla, yo voy al baño a asearme. Tardo bastante ya que las contracciones cada vez son mas seguidas y dolorosas.

Tras revisar como que 6 veces la maleta del hospital y dar mil vueltas por la casa analizando si me dejo o no me dejo algo, nos vamos para el hospital, pero no sin antes darle un grande y silencioso beso a mi princesa que dormía plácidamente. Me despido de ella con cierta pena… va a dejar de ser mi única princesa.

En el coche estoy nerviosa y el camino se me hace interminable. Juan y yo soltamos un par de bromas. Parecemos primerizos, estamos nerviosos, se nota. Siento que cada vez las contracciones vienen mas fuertes. No, las de Carla no dolían tanto, no.

Aparcamos cerca, por suerte, lo bueno de ponerse de parto tan de noche, que piensas que a las 8 cuando empiecen a cobrar la zona azul ya estará todo y Juan podrá salir a recargar. Eso o alguien de la familia. Bueno, aun así tardamos en llegar a la puerta pues me tengo que parar un par de veces. Hay gente fuera en la entrada y me miran, me ven quejarme y encogerme, quedarme quieta por mas de un minuto sin a penas respirar. Me animan diciendo que el momento ya ha llegado y se ofrecen a traerme una silla de ruedas que rechazo muy amablemente.

Dentro, en recepción informo, esperamos en la sala, me llaman a triaje, informo y esperamos de nuevo en la sala, foto, vienen y me acompañan a ginecología y ahí Juan espera fuera a que me confirmen que estoy de parto y lo manden a hacer el ingreso y lo dejen pasar a mi lado, donde mas lo necesito.

Captura de pantalla 2015-11-13 a las 22.50.05

Entro en ginecologia, donde 3  o 4 días atrás estuve y me hicieron la maniobra de hamilton sin previo aviso. Tengo que parar un par de veces, jolin cada vez duelen mas. Estoy muy nerviosa, no quiero un tacto, no quiero que me toquen ahí abajo, pero es inevitable claro, Nicolle tiene salir y alguien tiene que meter la mano por ahí si o si.

Entro al baño, me desnudo de cintura para abajo, me tumbo, una pierna aquí, otra allá y dedos dentro (si suena asqueroso lo sé). Meneo por aquí, soplido mío, meneo por allá, me quejo. Estoy de 3cm y cuello prácticamente borrado. Enhorabuena, estamos de parto.  Suspiro. Mierda. Ya no hay vuelta atrás.

Me hacen desnudar entera y ponerme una de esas batas con las que se te ve el culo. Cojo mi ropa y me llevan a una sala. Mi sala. Donde pasaré las próximas horas, dónde tendré a Nicolle, donde seré mamá de mi segunda princesa. No es la misma que con Carla, pero es muy parecida. Intimidad ante todo. Una sala grande para Juan y para mi solos, para que le proceso de dilatación sea tranquilo y el expulsivo sea lo mas natural posible.

Mientras espero que vengan a hablar bien conmigo me paseo arriba y abajo por la sala. No puedo ni sentarme, son horriblemente fuertes las contracciones. En el silencio de la habitación se me oye a mi cada 3 minutos decir “mierda” y acto seguido encogerme y soplar y soplar para ver si el dolor cede, pero no, no cede ni un poquito. Siento como si me rompen el culo.

Por fin viene la enfermera y le pido epidural. Ni me lo pienso. Me duele tanto que me asusta estar ya casi dilatada, por eso cuando pasa el tiempo y la anestesista no llega me pongo un poco nerviosa. Voy mirando el reloj y nada. He entrado a la 1.30 y son las 2.15 y aun no tengo la epidural. Ya verás que Nicolle sale y yo con estos dolores.

Por fin. Me explican todo y me aclara que lo que me pasó en la experiencia del parto con Carla con la epi puede pasar de nuevo. Es decir, que puede que no me haga efecto en un lado, que me de mareos, vómitos… Vaya, me está alegrando la noche la muchacha esta.

Con Carla no sentí nada. Yo venía tranquila, no tenía miedo pero esta vez me dolió. Y mucho. Pero mucho mucho mucho. Fue horrible. Todo era horrible. El dolor de las contracciones, tener una aguja ahí en la espalda, notar como entra el liquido… todo horrible. El pinchazo de la epi fue como sentir una descarga eléctrica.

Y encima no me ponen gotero como con Carla, solo una dosis y listo. Me dicen que dura unas 3 horas, y que podré mover las piernas y sentirlo todo pero nada de dolor. Y bueno, es cierto… muevo las piernas pero las contracciones ya no duelen. Y entonces cuando ya no me duele nada llega Juan, y me dan ganas de llorar. Jolin, lo podían haber dejado entrar un poco antes. Pero ya está ahí y su cara es pura felicidad. Y nos hacemos fotos.

Captura de pantalla 2015-11-13 a las 23.20.35 Captura de pantalla 2015-11-13 a las 23.21.35El tiempo se nos hace eterno y estamos muy cansados, dormimos algunos minutos aunque a mi al estar tan sentada se me caía cada dos por tres la cabeza. Pero solo pensaba en lo duro que fue con Carla haber estado toda la noche sin dormir y sabía que tenía que dormir algo.

Al rato, el dolor empieza a venirme. Mierda, es como con Carla, en un lado lo siento todo. Y las contracciones son horribles. Le pido a Juan que llame a las enfermeras para que me den otra dosis de epi que esta ya se me está yendo. Pero cuando vienen me dicen que es imposible que ya sienta dolor. Y ahí estoy yo, temblando de dolor y miedo y asustada. Necesito mas epidural, no puedo empujar así, esto me duele mucho. Necesitas sentir las ganas de empujar, me decían. Si yo las sentiré, pero no quiero sentir dolor. Al final al ver mi cara de sufrimiento y agotamiento ceden. Bueno no es que tengan que ceder, pero lo aceptan sin mas miramientos.

Venga chute. Se van. Pasan 20 minutos y duele incluso mas. Me enfado y le digo a Juan que seguro que me han engañado y me han puesto suero o algo porque duele cada vez mas. En el monitor de las contracciones vemos que llegan a las de 100 y yo ya no se donde meterme. Me muevo y pego saltitos con el culo a ver si consigo que se pase un poco de anestesia de una pierna a la otra. Si lo se, es absurdo, pero ya no sabía que hacer.

Nada, no hace nada.

Le pido por favor a Juan que llame de nuevo que necesito mas epidural, pero Juan me recuerda lo mal que lo pasé con Carla. Los mareos, los vómitos, como pedía que me dejaran ya de meter mierda que me estaban matando. Si, lo recuerdo pero el dolor me superaba.

Vienen y ni me preguntan nada, no me dicen ni que si ni que no… ni mencionan  a la epidural solo me dice que ya toca empujar.

¿Sientes ganas de empujar? No lo se, no se que tengo que sentir. Y eso, es porque no las sentía, porque cuando lo sientes, lo sabes, te lo digo yo que he pasado por esto ya. Así que empujo un poco y me doy cuenta que no se empujar. Y se me cae el mundo encima. Y es que no puedo empujar, con cada contracción siento que algo dentro de mi se rompe. El dolor no me deja ni pensar y tanto empujar me falta aire y se me nubla la vista.

Empiezo a empujar a las 4 de la madrugada y a las 5 aun ni asoma la cabeza.

Estuve 3 horas de empujar que fueron horribles. Tenía mucho dolor y mucha impotencia. NO estaba empujando bien y por mucho que me explicaban como hacerlo al perecer no lo conseguía hacer bien. Juan me ayudaba con la mano en mi cabeza, yo me agarraba fuerte a los estribos y juro que hacía mucha fuerza y me aguantaba hasta casi ahogarme para coger un suspiro mas y seguir empujando. No podía mas. Me sentía tan cansada y decepcionada conmigo…

Mi niña se resentía y el latido le bajaba. Belén tienes que empujar. Llaman a la ginécologa y escucho un carrito con instrumento. No por dios forceps no.

Nicolle tenía la cabeza muy grande y sumado a que mis pujos no eran buenos pues no conseguíamos que saliera. Se untaba las manos en jabón y me frotaba bien por ahí abajo pero nada.

Me aseguran que no habrá forceps ni episiotomia, me decían que yo podía hacerlo, que empujara con todas mis fuerzas, que era mi niña la estaba dentro y la tenía que ayudar que estaba sufriendo un poquito. Y coroné, yo solita y estiré la mano y la toqué… Con Carla no lo hice y lo anhelaba. Toque su pelo y sin verla estaba aun mas enamorada. Venga Belén un poquito mas. Pero no podía mas… de verdad.

Así que a pesar de que la maniobra de kristeller está prohibida por la OMS a mi me la hicieron. Me ayudaron apretando sobre mi barriga hasta que la frente asomó y entonces me dijeron que siguiera yo sola, que ya podía yo sola. Juan me animaba y me cogía de mano y de la cabeza. Empuja cariño.

Y por fin, sintiendo cada centímetro que se deslizada, sintiendo cada punzada de dolor, saqué la cabeza de Nicolle con todas mis fuerzas. Corre que te lo pierdes, cógela y sácala. Cogieron mis manos y las llevaron hasta las axilas de mi niña y yo… yo sola la saqué con mis propias manos. Y la traje encima de mi. Preciosa, mi niña era preciosa y olía muy bien. Yo le besaba la cabeza y Juan me besaba a mi en la frente.

Nicolle tenía un color rosado precioso, aunque las manos estaban algo moraditas. Lloró poquito así que asustada de mi le insistí a que llorara mas aunque las enfermeras me aseguraron que estaba perfecta. Y Juan sacó unas fotos.

Captura de pantalla 2015-11-13 a las 23.20.47 Captura de pantalla 2015-11-13 a las 23.55.55

Mientras yo mimaba a mi pequeña, Graciela, mi comadrona, me hacía empujar un poco para sacar la placenta y luego coserme esos 3 puntos de un pequeño desgarro que la cabeza de Nicolle había provocado.

Juan y yo nos besábamos mientras acariciábamos a nuestra pequeña. En la sala habían dos personas mas pero era como estar solos. Esa intimidad, esa paz y tranquilidad…

Mi hospital es Granollers, pero el día que iba a nacer Carla no había camas y me derivaron a Mollet, fue tan maravilloso el trato que esta vez lo pedí de nuevo y no puedo estar mas contenta. Si que hicieron la maniobra de Kristeller que dicen que está prohibida, pero mira, yo me alegro, porque si no seguro que hubiera acabado en forceps.

Han intentado hacer un parto lo mas respetado y natural posible, dentro de mis peticiones. Le pedí por favor nada de episiotomia y así lo cumplió, le pedí que no quería forceps y me aseguró que ella no lo haría. Pedí epidural pero quería sentir las ganas de empujar que tanto anhelé con Carla, y aunque supliqué mas dosis me hicieron ver que era mejor sin ella.

Y los días y las noches en el hospital, todo amabilidad, todo ayudas y comprensión, siempre aceptando mis acciones y solo informando y aconsejando. Desde el celador que me llevó a mi habitación hasta las chicas que me traían la comida… Todos amables, comprensivos y atentos. Estar ahí es sentirse especial. Y además si le sumas que las habitacions, siempre dentro de lo posible, suelen ser individuales…

En la habitación pasado un rato Juan fue en busca de Carla. Y ese si fue el momento mas feliz de toda la noche. Mis niñas juntas, mis amores junto a mi… para siempre.

Captura de pantalla 2015-11-13 a las 23.20.55

Nicolle nació a las 7.05 del sábado 7 de Noviembre del 2015.

  • Jessica

    ¡Buenas tardes Belén!
    En primer lugar me presento (porque dirás y ésta quien es? jaja), soy Jessica, de Cádiz, y hace poquito tiempo te descubrí por casualidad en YouTube, tengo que reconocer que me enamoró la dulzura de tu pequeña Carla y ya viendo mas videos sobre vosotros empecé a seguiros porque me parecéis geniales y muy naturales. He entrado varias veces aquí en tu página por si habías escrito algún Post más y mira, hoy he tenido suerte. ¡Qué valiente has sido y vaya niña tan preciosa Nicolle! Os deseo lo mejor de lo mejor, no soy de escribir en público pero tenía que darte la enhorabuena y que sepáis que por aquí tenéis una nueva seguidora vuestra. ¡Un abrazo!

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Dos meses

Ya han pasado dos meses. Dos meses desde que me miraste por primera vez y sentí que por ti lo podía dar todo. Hace dos meses que viniste a este mundo para acabar de darle el toque maestro a mi vida. Y es que te quiero princesa, ahora y siempre. Siempre serás mi niña.

Te miro y pienso en mi vida cuando tu no estabas en ella, y me pregunto como era capaz de ser feliz si ahora es cuando estoy completa… Pero lo sé, hoy me he podido responder. Era feliz, porque yo ya sabía que un día te tendría y que solo si tomaba el camino adecuado conseguiría llegar hasta ti, y mira Carla, tomé el camino adecuado. Conocí a tu padre y me enamoré, lo enamoré y pensamos en ti.

No puedo decir que tu camino será fácil, pero si que siempre estaré a tu lado para ayudarte a levantarte, y para secarte las lagrimas cuando llores, y para reirme contigo, y para partirle las piernas a quien te haga daño.

Tu eres mi pequeña. Mia. Hoy y siempre.

Hoy cumples dos meses de vida. Naciste a las 4 de la tarde. Era un día lluvioso aunque yo ni me di cuenta. Los siguientes dos días que estuvimos en el hospital no vimos salir el sol, y yo sabia que era porque ahora el sol no tenia motivos para darme calor porque ya me lo estabas dando tu.

Me gusta mirarte dormir. Eres preciosa. Si pudiera te comía. Me gusta cuando sonríes mientras duermes. Cuando me miras y arrugas los ojitos y abres la boca enseñando tus encías, como diciendo “mira mamá como me río” y yo me río también.

Eres perfecta Carla. Perfecta.

  • ariamsita

    Ayyy me has emocionado un montón con esta entrada, porque se ve en cada palabra lo mucho que la quieres y es un sentimiento precioso!! Me encanta verte tan contenta :))
    Un beso!!

  • Tarha

    Hola, Belen, pasaba por aqui a ver q contabas y veo a tu niña preciosa, q articulo tan bonito. Besos.

  • •••
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La historia de mi parto

Yo tuve un parto normal de primeriza, que suelen ser de unas 10 horas, el mío duró 8 horas, con epidural en todo momento. Epistomia y oxitocina.

Todo empezó con las contracciones unas cuantas horas antes. Un dolor intenso, que para nada es como el de la regla pero mas fuerte…para mi, mas bien era como… como cuando se te enrampa el gemelo, pues lo mismo en la zona de debajo del ombligo. Un dolor muy intenso, que dura unos 30 o 45 segundos y viene cada 3 o 5 minutos. Bueno, primero viene cada hora, cada media, cada 20 minutos, cada 10…y cuando es una cada 3 o 5 minutos, se dice que se está de parto.

A las 4 de la mañana del día 27 de Octubre, tras horas sin dormir por las contracciones, tras estar retorciendome en la cama de dolor, tras estar hasta chillando por las contracciones le dije a Juan que no podía mas, que teníamos que ir al hospital. Y aunque mis contracciones eran de 5 o 7 minutos, le dije que cogiera ya la bolsa de Carla y mía porque me daba a mi que ese día tendríamos a Carla con nosotros.

Llegamos al Hospital General de Granollers. Como siempre, el pobre Juan tiene que esperar fuera sin hacer ni saber nada. Yo pico al timbre y digo que tengo contracciones pero que no he roto aguas. Me hacen un tacto y me dicen que aun el cuello no está del todo borrado (os adjunto foto para que entendáis de que hablo) y que solo estoy 1,5 cm de dilatada, y así ya llevaba dos días. Vamos que las contracciones no me habían hecho avanzar nada. Me pasan a monitores, 45 minutos. Mientras Juan, solo fiera sin saber si estaba de parto o no. En monitores salen contracciones seguidas, y a mi me duelen cada vez mas. Tras esos 45 minutos viene la medico y me dice que “aun” no estoy de parto, pero que en nada me pondré.

Yo ahí me asusto, y tiemblo. Pero, no hay camas, me dice y me propone ir a Mollet. Yo propongo Mataró pero tampoco hay camas. Hoy, me alegro que no hubiera camas, aunque en ese momento me enfadé un poco. Le pedí a la enfermera que fuera a hablar con Juan y le contará lo que pasaba, entró a verme…y al saber que ese día tendríamos a Carla con nosotros le vi brillar los ojos y yo tenía ganas de llorar, pero no lo hice.

Salimos del Hospital de Granollers y aunque la medico me decía que me fuera para Mollet, que ya habían avisado de que iba, preferí ir primero a casa. Porque me daba miedo ir y que las contracciones se pararan o que me dijeran que “aun” no estaba de parto o cualquier cosa que provocara quedarnos allí un par de horas mas y volver a casa como si nada.

En casa me quería morir. EL dolor era cada vez peor. Me di una ducha caliente, pues dicen que relaja el dolor…pero nada, el dolor era insoportable. Después de hacer la cama y recoger un poco la casa, casi llorando le pido a Juan volver al hospital, que el dolor me superaba.

El camino a Mollet, con GPS, ya que no sabíamos donde estaba este Hospital nuevo, se me hizo eterno. Y ahora las contracciones ya eran cada 2 o 3 minutos. Aparcamos lejos, porque como sabíamos que nos íbamos a quedar allí unos días, no queríamos pagar la zona azul. EL camino del coche al hospital fue largo. Cada 2 minutos había que parar para retorcerme de dolor.

Casi casi en la puerta noté liquido entre mis piernas caer, aunque no le di mucha importancia. Pensé que aun estaba saliendo el tapón mucoso que llevaba dos días perdiendo. Entramos por urgencias, me hacen ficha, me llaman. Juan se queda fuera. Entro…y UAUUU, alucino con las instalaciones.

Me dan una bata azul, de esas que por detrás son abiertas, me la pongo y me pasan a una sala que dicen que será solo para mi en caso de que ya me quede ingresada. Me dice que me tumbe en la camilla y al hacerlo noto mas liquido. Y se lo digo…me mira, me hace un tacto y me dice:

- Cuello borrado totalmente y acabas de romper aguas.

Que susto me llevé. Que miedo me entró en el cuerpo. Tanto que por aguantar las lágrimas, me puse a temblar. Automáticamente pedí la epidural, no quería parir con esos dolores ni por asomo. Pregunté por Juan, lo quería a mi lado ya. Y en seguida fueron a buscarlo.Yo mientras aproveche para enviarle un Wath app, que decía:

Le contaron la situación y cuando entró ya tenía una bata puesta y unos patucos verdes encima de las bambas. Yo ya estaba completamente desnuda, con la bata tan solo, y los calcetines rosas que no me quité y el móvil en mano  con twitter abierto.

Eran las 8 de la mañana cuando rompí aguas. Cuando Juan entró, sonreía mucho, se le veía muy feliz, y yo seguía cagada de miedo. Cuando vio la habitación en la que estaba y le dije que todo eso sería para nosotros dos, hasta que Carla decidiera salir, alucinó. Vamos que estábamos encantados con la idea de que en Granollers y Mataró no hubiera camas.

Mientras Juan llamaba a la familia para informar, yo intentaba coger de nuevo cobertura 3G para distraerme pues la comadrona ya me había dicho que  teníamos para largo, que no relajáramos. Pero nada ni pizca de 3G.

Sobre las 9 vinieron a ponerme la vía en la muñeca. Que dolor. Sentí mucho dolor. Yo no miraba pues me dan miedo las agujas si tienen que atravesar mi piel. Pero luego Juan me contó que si sentí tanto dolor fue porque la mujer no encontraba mi vena y pinchó dos o tres veces. Así claro que hoy, 10 días después, aun tengo un súper morado en la zona.  Ya me quedé sentada como una india encima de la camilla-cama pues me dijeron que en breve venía el anestesista a poner la epidural. Yo creía que hasta los 3  o 4 cm de dilatación no la ponían, pero no, como en el gotero ya tenía la oxitocina a punto de administrar les daba igual cuando poner la epi.

No tardó en llegar el hombre, muy amable. Juan tuvo que salir. Yo me quedé muy quieta. El pinchazo dolió, dolió igual que cuando te vacunan. Luego el resto fue incomodo. Incomodo por notar el liquido entrar y recorrer toda tu columna y culo. Tras pegar bien el tubito a toda mi espalda para que no se moviera, tumbarme corriendo y asegurarse de que mis constantes seguían bien, me dijeron que me relajara y que en breve ya no sentiría las contracciones.

Y así fue. En poco rato ya no las notaba, excepto debajo del ombligo hacia la derecha. Ahí si dolía. Se lo dije a Juan y corriendo llamó a la enfermera. Me preguntaron si podía soportar el dolor y le comenté que de momento si, pero que luego no sabría si podría. Así que no tardó en volver el anestesista. Movieron el catéter. Yo ahí tenía la pierna izquierda completamente muerta, por lo que colocarme otra vez como un indio encima de la camilla fue un show. Juan y enfermeras moviendome mientras yo luchaba contra la ingravidez en mi cabeza que eso me provocaba. Me volvieron a tumbar, y el anestesista se quedó conmigo para ver como reaccionaba, pues con una jeringuilla me habían vuelto a poner una dosis de epidural por el catéter. Nuevamente al principio pareció hacer buen efecto, pero al rato noté de nuevo las contracciones en el lado derecho. Me dijeron que esperara un poco mas, y que si seguía así, luego vendrían a sacarme el catéter y pinchar de nuevo en otro punto de la columna.

Jolines, pensé, otro pinchazo no :(. Pero la verdad es que cada vez el dolor era mas intenso y mas y mas. Y encima la doble dosis de epidural empezaba a marearme y tenía ganas de vomitar. Toda la habitación me daba vueltas y me costaba respirar. Empecé a asustarme y a Juan también se lo noté en la cara.  Hoy me cuenta que me veía realmente mal. Yo no paraba de decir que me estaban matando con tanta epidural y que aunque me dolía horrores que no quería mas epidural, que mas no, que me estaban matando.

Bah!!! NO ME HICIERON NI CASO. A lo poco estaba yo de nuevo sentada como un indio, y tras pincharme de nuevo en otro lugar me pusieron otra dosis de epi. Y esta vez se me iba la cabeza, estaba fatal fatal. Yo solo quería llorar, pero no podía porque me estaba ahogando. Me pincharon de nuevo y me tumbaron. Seguía fatal. Dos enfermeras estaban conmigo, Juan me daba la mano y el anestesista me tomaba la tensión y miraba mis constantes. Me querían dar oxigeno y me negué. No quería nada mas en mi cuerpo. Sentí de golpe muchas ganas de vomitar que no pude aguantar. Tuve suerte. Vomité el exceso de epidural que tenía en mi cuerpo. Tras vomitar, y relajarme empecé a sentirme mejor. Y esta vez la epi hacía bien su trabajo y no sentía nada de nada en ningún lado.

Yo estaba agotada y de vez en cuando los ojos se me cerraban. La verdad es que no recuerdo mucho mas hasta que sobre la 1 vino la enfermera me tocó y me dijo que ya estaba completa. Que ya había dilatado. Volví a temblar como una loca. Y Juan no paraba de tranquilizarme. Pero es que no sabía como parar ese tembleque, me venía solo.

No tardaron en llevarme al paritorio o quirófano. Pero me dijeron que me dejaban ahí una horita o un par  para que acabara de abrirse todo bien para dar paso a Carla. Pregunté si podía dormir un poco pues estaba tan agotada que me daba miedo luego no tener fuerzas para empujar. Como me dijeron que si, y había un sillón también para que Juan descansara, pedí que apagaran la luz. Y me dormí. Juan estaba vestido como un médico ahora. Él a penas durmió.

Una hora y media después apareció la comadrona con su auxiliar. Y venga…a empujar. Me explicó como hacerlo y que ella me avisaría cuando empezar y cuando parar. Que sujetara las barras y que Juan me agarrara la cabeza para incorporarme un poco. Y tras dos empujones, de los que no noté nada de nada, coroné. Y Juan pudo verle el pelito a Carla.

- Es morena- me dijo. Y yo no me lo podía creer. ¿Estaba ya Carla ahí?

La comadrona se fue para cambiarse y me dijo que empujara si tenía ganas. Pero me dio miedo hacerlo sin ella, y no empuje. aunque tampoco notaba si tenía ganas pues la epi aun estaba muy fuerte. Tras unos 20 minutos llegaron de nuevo, ella y la auxiliar. Y el anestesista me hizo una visita. Me bajo un poco la epi. Ahora seguía sin doler pero ya notaba un poco la presión y las ganas de empujar. Empujé una vez yo sola. Muy bien, me dijeron. Luego la auxiliar se subió a un taburete y apretó mi barriga para ayudarme y empujé. Muy bien, gritaron de nuevo. Juan me besaba en la frente. Yo ni pensaba, estaba muy asustada. Y como parecía que no avanzaba o vete tu a saber que pasó, el anestesista apartó a la auxiliar, puso el puño bajo mi esternón. Entonces entró otro hombre. Miró entre mis piernas y dijo: – Fuerte con la episto- Entonces dice Juan que ahí cogió una tijera y me rajó. Me dijeron que empujase, empuje, el anestesista apretó con el puño y en 3 segundos ya tenía a Carla sobre mi pecho, llorando, y yo sin palabras. Eran justo las 4 de la tarde.

Juan tenía la cara mas bonita que jamás le había visto. Me miraba y la miraba.

- Es preciosa mami, buen trabajo, lo has hecho muy bien- me decía.

Y yo con muchas ganas de llorar, pero aguantando como siempre. Carla entonces se meo encima mío. Que marranota :P. Y mientras yo la seguía teniendo en mi pecho me sacaron la placenta. Y empezaron a coserme la maldita epistomia. Aunque por suerte no sentía nada de nada. ¿Os he dicho ya que parí con los calcetines rosas puestos? jajaja…si si, los pies calientes ante todo.

Luego se llevaron a Carla y a papi a otra sala para pesarla. 3 kilos y 30 gramos. La limpiaron un poco y papi volvió con ella en los brazos. La placenta había pesado 600 gr. Que cosa mas fea es la placenta. Me limpiaron un poco, me cambiaron la bata, me cambié de camilla y con la niña en mi pecho me llevaron a mi habitación. Habitación 107. Una para mi sola, con un ventanal enorme.

Cuando llegué aun no había nadie. Juan había ido a firmar unos papeles y a avisar a los familiares para que fueran a planta. Había unas flores para mi, regalo de mis suegros. Y cuando entraron Carla ya les esperaba. Y todos ya la querían.

Y tras dos noches con la princesa en el hospital. Yo con los dolores de la epistomia, recibiendo pinchazos en el culo para administrarme calmantes y de poco dormir pues cada 4 horas venían a ver a Carla y a mi…nos fuimos para casa para vivir nuestra vida, esta vez, con Carla :)

  • Ángela Portero

    Hola! Qué bonito! Como auxiñiar de enfermería quería hacerte una corrección, es episiotomia y no epistomia. Espero que no te moleste. Un beso!

  • Belén Barroso Carreño

    Ángela NOOO no me ha molestado, me alegra que me lo corrijas :) Un besito, gracias por pasarte a leerlo.

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